Pues sí. No es fácil hacer carreras de fondo. El cansancio acumulado hace que se te nuble la mente y no te deja pensar claro. Y sin pensar claro el ánimo decae.
Llevo varias semanas así y ha sido desde que me plantearon entrar en un ensayo clínico en el que estudian un nuevo fármaco que puede disminuir la posibilidad de volver a tener cáncer en casos como el mío. Quieren ver, demostrar que será mejor ese nuevo que el que tomo actualmente.
Me ha costado más asimilar esto que el mismísimo «tengo cáncer» y ha sido porque por primera vez en casi 4 años se da una duda. ¡Eso ha sido! Lo que me da por pensar que cuesta más aceptar la incertidumbre que la realidad. Igualmente sufrí más los once días en que sospechaba la enfermedad que una vez conocí el diagnóstico.
Al lío. Después de densitometría, gammagrafía ósea con contraste, TAC torácico y abdominal con contraste, analítica completa (13 tubos me han sacado 😦) de orina también, visita de enfermería (electrocardiograma, temperatura, tensión arterial y frecuencia cardíaca, saturación de O2, peso, altura, medicación que tomo, alergias y demás datos) doy «apta» para entrar en el ensayo. Todas las pruebas salen bien así que en el fondo estoy como una rosa💃
Por cierto mil gracias a Paula la enfermera. ¡Se ha quedado mi libro! Ojalá te guste.
Ahora sí empezaré el camino que tengo por delante que son en principio 5 años de controles varios repartidos en distintas semanas. Me voy a autoproclamar triatleta de la vida. Si hasta aquí fue la primera prueba y la más importante, curarme ahora inicio la segunda. ¿La tercera? ¡El día que me den el alta definitiva!
La oncóloga me dice que me ha tocado tomar la nueva medicación 💃 En un ensayo clínico siempre hay dos grupos. Dice que me beneficiarà mucho. ¡Gracias doctora!
Y después de recibir la medicación y de concretar las próximas visitas vuelvo urgentemente al «aquí y ahora» para seguir disfrutando de la vida.
Las crisis están para pasarlas y ésta la doy por pasada.
Al margen de todo lo relativo al ensayo he sido muy feliz este fin de semana pasado en La Ràpita (Tarragona) junto a mi marido Jaume en una escapada que nos da la vida: Nosotros, el Delta de «l’ Ebre», el sol, el mar, la naturaleza, Annabel L. y comiendo en Albert G. amigo de cuando vivimos allí.

PD: Sueño con que este ensayo clínico dé buenos resultados y que todo el mundo se mentalice de que necesitamos #másinvestigaciónparamásvida.


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